Entrevista al director Miguel Alcantud

“EL CINE VA BIEN COMERCIALMENTE, 

PERO CULTURALMENTE SE HA PERDIDO MUCHÍSIMO.”

Nació en Cartagena hace 47 años y dejó la carrera de Matemáticas para dedicarse al cine, pasó su infancia en Requena. Ha dirigido cine, televisión y teatro y se resiste a abandonar ninguno de los tres. Miguel Alcantud fue además la cabeza pensante detrás de la idea de “Microteatro por dinero”, que triunfa internacionalmente en algunas de las ciudades más importantes del mundo.

¿Cuál es tu relación con Requena?

Llegué a Requena con 4 años y viví allí hasta los 18; estudiaé allí en el colegio y en el instituto. Yo soy de Cartagena y nos mudamos a Requena porque mi padre encontró trabajo en la construcción de la planta de Cofrentes.

¿Sueles pasar por allí?

No porque mis padres se fueron a Cartagena y luego volvieron a Valencia y mi hermano también se marchó de Requena; alguna vez he vuelto a pasar, pero muy de vez en cuando.

No es la primera vez que te hacen un homenaje por tu trayectoria…

No, me hace sentir muy mayor, pero así es. Me hicieron uno en el Festival internacional de cine de Cartagena y ahora este, así que es el segundo, pero yo encantado.

Cómo fue la transición de estudiar Matemáticas a hacerte cineasta?

Gran parte de la culpa la tiene Requena. Aparte de estudiar Matemáticas, yo hacía teatro. Estuve desde el principio en Arrabal Teatro; hacía obras con ellos, y una vez hicimos una que mezclaba diapositivas con música y un corto. Empezamos a hacer el corto en una farmacia que nos dejaron y vino la Guardia Civil y todo porque teníamos que hacer como si hubiera un atraco… recuerdo que lo rodamos en súper 8 y con pocos medios… de pronto, me vi allí en medio del decorado y me sentí cómodo, era una sensación que no entendía; fue una especie de epifanía. A partir de ahí, me entró el “veneno”, dejé la carrera en cuarto y me empecé a dedicar a servir cafés y barrer platós (risas). Estuve de meritorio en algunas productoras, de Valencia, y a partir de “El secreto de la porcelana”, una coproducción entre Madrid y Valencia para TVE donde trabajé con un ayudante de dirección llamado Richard Walker, de quien me hice muy amigo, me fui. Fue él quien me dijo “si quieres vivir de esto, vente a Madrid”.

¿Has pensado alguna vez en acabar la carrera de Matemáticas?

A mi madre le encantaría… Siempre me han gustado mucho las matemáticas, pero a estas alturas; ni voy a trabajar de eso, ni se me ha quedado la espina clavada; además prefiero usar mi tiempo en escribir guiones, hacer teatro o mover proyectos.

Háblame un poco de los cortometrajes que has hecho

Hicimos una vez un corto, en el que colaboraron el Ayuntamiento y Arrabal Teatro, que rodamos en Requena; se llamó “José López López soy yo”, más tarde hice otro que se llamó “Últimas horas contigo” que ganó varios premios; finalmente hice otro que se me juntó con la primera película y no le dediqué la atención que debería. Esos son los que se han movido por festivales, pero hay muchos más que me he quedado para mí y mis amigos.

¿Has pensado en hacer algún cortometraje más?

Ahora mismo estoy más metido en largometrajes y en la tele, yo entiendo el cortometraje como un género en sí mismo y no solo como una plataforma para darse a conocer, pero es curioso cómo en el teatro me voy a lo pequeño y en lo audiovisual me va más lo grande, así que por el momento he abandonado el mundo del cortometraje.

Uno de tus largometrajes, “Y viceversa”, lo rodaste en tu ciudad natal, Cartagena…

No, intenté rodarlo allí pero al final tuvimos que hacerlo todo en Madrid. Tuvimos todos los problemas del mundo y nos estábamos quedando sin tiempo, así que decidimos no hacerlo allí.

Tu última película, “Diamantes Negros”, surgió a raíz de tu experiencia con la ONG Voces que se dedica al desarrollo a través de la cultura. ¿Tienes algún proyecto en este momento con ellos?

Pues ahora tendría que estar con ellos en Mali pero al final no pude ir, hace poco estuve también trabajando en Cañada Real y sigo muy liado con ellos. Estoy colaborando con otra ONG que se llama Casa de Mali y cada vez que puedo sigo haciendo proyectos de cooperación.

¿Has pensado en volver a hacer teatro?

Sí, de hecho estamos moviendo un par de proyectos… porque la verdad es que siempre estoy metido en cosas de cine, televisión y teatro en paralelo; porque son distintos, te aportan diferentes cosas y estoy enamorado de las tres; así que lo que sale primero es a lo que me dedico, lo que absorbe mi energía.

¿Tienes algún proyecto nuevo para la televisión?

Esta semana tengo un par de entrevistas para dirigir dos series a nivel nacional, pero no te puedo contar mucho más ahora.

¿Dónde te gusta trabajar más?

Si te digo la verdad, me gustan mucho tanto el cine como la tele o el teatro, si hiciera solo uno de los tres, acabaría agobiándome. Digamos que la televisión te da inmediatez, la adrenalina, el ir siempre a contrarreloj o montar casi al mismo tiempo que grabas; por otro lado, el cine te permite cuidarlo más, se puede uno detener en los detalles y trabajar más con los actores, y bueno… el teatro es precisamente eso, trabajar casi únicamente con los actores, es más artesano en ese sentido y te permite empezar realmente desde cero; no es necesario conseguir millones sino que el proyecto va en función de la obra… Digamos que necesito los tres.

El leitmotiv de este año de “Requena y… ¡Acción”, gira en torno a los cines abandonados que tuvieron que cerrar por la crisis. ¿Crees que revivirán las salas comerciales o estamos yendo hacia un cambio de modelo?

Yo creo que vamos hacia un cambio de modelo, aunque me encantaría que no fuera así, pero está claro que a través de las plataformas online como HBO o NETFLIX donde tienes series y pelis a la carta y el hecho de que los televisores grandes ya no son tan prohibitivos o de que los formatos televisivos tienen cada vez más calidad y recursos, son indicativos de que va a haber un cambio hacia el individualismo, el “lo veo en mi casa cómo y cuando quiera”. Ahora, el encanto que tienen las salas de cine, la comunión con las personas con las que ves la película; todas emocionándose o riéndose al mismo tiempo, eso se pierde. Sería muy lamentable que se dejara de hacer, por eso creo que no desaparecerá del todo aunque sí que puede ser que se quede como una cosa marginal; al cine sigue yendo mucha gente, así que creo que es una plataforma que va a durar aún algunos años.

El cine está viviendo mucho últimamente de las grandes superproducciones de Acción y Fantasía, que suelen dar mucho dinero pero artísticamente no se pueden considerar grandes películas ¿Cuál es el peligro de esta “falsa” recuperación del cine?

En España hemos llegado a un punto en el que solo existe la gran producción de la mano de cualquiera de las tres grandes operadoras de televisión, o la película tipo “guerrilla” sin apenas presupuesto; sin embargo, la mediana, la que contaba historias, la que ofrecía nuevos puntos de vista y aportaba algo artísticamente hablando, es la que está desapareciendo. En España esto está ocurriendo más si cabe porque no hay una protección a ese tipo de cine. El sistema que tenemos hoy era muy bienintencionado, en principio se pretendía que las televisiones invirtieran un porcentaje en el cine, pero eso se ha pervertido en que ellos mismos producen sus películas que son en su mayor parte simples productos; parece que todo va hacia la desaparición del cine con mensaje. Creo que el cine va bien comercialmente pero culturalmente se ha perdido muchísimo. Al final acabas “tragándote” productos que vienen de otros lugares; mayormente de Estados Unidos, hasta tal punto que por ejemplo, conocemos mejor la guerra de Vietnam que la guerra de Cuba. Creo que hay muchas cosas de nuestra cultura que se van abandonando porque vamos al producto fácil con cuatro nombres y un cartel que cumplen al final su función. Vamos al entretenimiento puro, que es lo que buscan las televisiones porque a ellos les sirve como producto.

¿Tienes pensado algún largometraje?

Tengo uno pendiente que si sale bien empezaremos a rodar a final de año y también un par más para el año que viene. Estos últimos años he estado más centrado en el final de “Águila Roja”, “El Ministerio de Tiempo” y “Estoy vivo”. Digamos que he estado más metido en televisión y en escribir y preparar proyectos nuevos.

¿Cuál es tu sueño como director?

Pues soy muy poco fetichista en ese sentido, pero bueno; no deseo especialmente ganar un Oscar o algún premio así, aunque la verdad es que he vivido momentos muy especiales en Cannes y otros festivales, pero a estas alturas, como te digo, me encantaría poder hacer una película al año.

Entrevista realizada por Edgar B. de Murcia 

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